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El legado de Julio Lamas en Obras, en el día de su cumpleaños

Lamas Obras

Julio Lamas dejó su sello en la historia de Obras. Nacido un día como hoy, 9 de junio, pero de 1964, el actual entrenador de la Selección de Japón tuvo tres pasos por el Rockero. El segundo fue el más glorioso en esta relación, y uno de los más importantes de todos los tiempos en la institución.

El primer contacto fue en 2001. El DT venía de su primer paso por Europa (dirigió al TAU Cerámica en España) y, previamente, comandó a Argentina tras algunos años en la Liga Nacional. Este paso fue fugaz: firmó contrato con el conjunto de Núñez por seis meses, evitó los puestos de descenso, y se fue cuando terminó la temporada, con un récord de 12-18.

Nueve años hubo que esperar para verlo nuevamente en el banco del aurinegro. Y valió la pena. En 2010, y con un gran plantel, Obras jugó a un excelente nivel, que trajo resultados: fue primero en la temporada regular con 21 victorias y 9 caídas. Sin embargo, en cuartos de final cayó sorpresivamente ante Quimsa de Santiago del Estero, y debió barajar y dar de nuevo de cara al siguiente torneo.

En la edición siguiente, la historia fue similar: el Rockero lideró la tabla de posiciones y consiguió con tranquilidad el boleto a los playoffs. 3-1 a Boca en cuartos de final, y serie barrida (3-0) ante Regatas de Corrientes en semifinales, para acceder a las primeras finales de Liga Nacional de su historia, donde esperaba Peñarol. El Milrayitas, en esa ocasión, se quedó con la serie y con el tricampeonato. Obras, de la mano de Lamas, había recobrado el protagonismo. Pero eso no era todo.

En el plano internacional, el equipo de Núñez acarreaba una mística importante, siendo el único campeón mundial argentino de la historia. Los buenos rendimientos domésticos le devolvieron la chance de competir a nivel continental, y Julio y su equipo no lo desaprovecharon: en 2011, se quedaron con el Torneo Interligas, en San Pablo, ante Pinheros. Nada mal.

Menos de un año después, el 5 de febrero de 2012, llegó el punto más alto para el entrenador en el club: ganó la Liga Sudamericana. Fue 88 a 73, para su segundo título internacional en un ciclo que quedará en la memoria de todos los que pisaron el Templo del Rock, por el regreso a la gloria fuera del país.

Tras el subcampeonato local, Lamas se dedicó exclusivamente a la Selección Argentina. Además de ser campeón del Preolímpico 2011, obtuvo el cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y llegó a octavos de final en el Mundial de 2014. Tras ese nuevo paso por el conjunto nacional, volvió a Núñez.

Otra vez con un plantel de jerarquía, el entrenador consiguió un rendimiento más que acorde a sus aspiraciones y otra vez buenos resultados: comenzó con cinco victorias consecutivas y más de 20 puntos de ventaja por partido de promedio. Ganó la Conferencia Sur en la primera fase y fue puntero también tras la segunda, para meterse en la postemporada. Sin embargo, cayó en semifinales de conferencia ante un Quilmes de Mar del Plata liderado por Luca Vildoza y Walter Baxley. La serie fue 3-2, y como si fuese poco, el quinto juego se definió en tiempo suplementario. Tras semejante campaña y mucha paridad en la semi, terminó el sueño rockero.

Gracias a una nueva enorme temporada al mando de Lamas, el aurinegro, que logró el subcampeonato en el Súper 8 2014, se ganó un lugar en la Sudamericana 2015. Sin embargo, ya en el torneo internacional el entrenador fue Trifón Poch.

Ese fue el legado de Julio Lamas en Obras. Un técnico que devolvió al Rockero al protagonismo a nivel nacional y a la competencia y la gloria en el exterior, y alguien muy recordado y querido en la institución.

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