El Minibásquet de Obras continúa trabajando semana a semana en el desarrollo de los jugadores y jugadoras, no solo desde el lado basquetbolístico, sino también con un bloque de físico en cada jornada de entrenamientos. Maick Herman, encargado de la preparación física en el semillero rockero, explicó cómo se diagrama la semana y qué aspectos se buscan evolucionar en cada uno de los chicos y chicas desde U9 hasta U13.
Con alrededor de media hora dedicada exclusivamente a la parte física para cada categoría, Herman dio a conocer los objetivos que se plantean para con los practicantes: «Lo que buscamos en primer lugar es que la coordinación de ellos mejore. O sea, trabajamos todas las capacidades básicas con ellos de trabajo coordinativo tanto de piernas como de manos. De a poco le vamos metiendo un poquito de fuerza para que los chicos empiecen a ganar algo de tonicidad muscular y después en lo que hacemos hincapié en la gran mayoría es en las capacidades condicionales, tanto la resistencia en velocidad como en que puedan recuperarse más rápido».
Entre los ejercicios que se realizan se encuentran carreras de velocidad, de una cancha o múltiples pasadas para aprender a controlar los ritmos de velocidad; sentadillas profundas para acentuar la flexibilidad necesaria para el deporte; y también de fuerza, con su propio peso corporal. Siempre variando la rutina para que no se vuelva repetitivo y no se acostumbren.
En cuanto a la planificación semanal, los lunes comienzan con trabajos de carreras largas. Después, el martes es el día de descanso. Los miércoles suelen llevar trabajos de velocidad en corto. El jueves se enfocan más en ejercicios de fuerza con diferentes elementos. Y los viernes suelen bajar la carga para poder recuperarse de cara a los compromisos del fin de semana, y se llevan a cabo distintos juegos con pelotas de tenis o rugby para que manipulen elementos de una forma más relajada.
Además, cada categoría tiene una hoja de trabajo en función de sus capacidades y necesidades. «Los U9 recién están coordinando y aprendiendo qué pueden hacer con su cuerpo. En el proceso se van educando para conocer hasta donde llegan sus capacidades y muchas veces tiene un tono más lúdico, pero se exigen un montón cuando juegan. Con los U11 empiezo a medir tiempos de carrera y se sube el volumen de entrenamiento. También hacen más trabajos coordinativos que los U13, que ya empiezan a trabajar un poco la fuerza y potencia», redondeó Maick acerca de las diferencias en cada edad.
De cara al último tramo del año, el Minibásquet buscará seguir plasmando lo trabajado en los playones durante los partidos, con el objetivo puntual de que los chicos y chicas continúen creciendo de manera integral dentro de la disciplina. Con la participación de algunos equipos en la Liga Federal Formativa involucrando una mayor carga de partidos en sus calendarios, Herman puntualiza en la capacidad de recuperación para sostener el ritmo y llegar de la mejor forma a cada compromiso que se presente.


