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Centenario Obras

Hicimos Obras: Rolando Frazer y Mario Butler

La historia de las torres panameñas comenzó mucho antes de que ambos coincidieran en Obras, en 1983. Rolando Frazer y Mario Butler, ambos oriundos de Ciudad de Panamá, fueron miembros de su Selección desde jóvenes, y comenzaron a entablar una relación de amistad cuando recibieron becas por parte de la Universidad Briar Cliff, ubicada en Iowa, Estados Unidos, en 1977. Butler jugó hasta 1979, cuando fue elegido en el Draft de la NBA por Golden State Warriors, con la selección número 155. Frazer continuó dos años más, y también fue electo en el Draft, en el puesto 83 a manos de Indiana Pacers. Por entonces, la NBA establecía 10 rondas para escoger jugadores, de los cuales muchos no jugarían nunca en la liga. Los centroamericanos no fueron la excepción.

Antes de sumarse al Aurinegro, los extranjeros ya se habían encontrado con algunos de sus compañeros, como Eduardo Cadillac, Carlos Raffaeli y Esteban Camisassa, quienes eran defendían a la Argentina en torneos internacionales. Panamá consolidó una Selección muy fuerte durante esos años: ganaron el Centrobasket de 1981 y disputaron el Mundial de 1982, en el cual quedaron novenos, con Frazer como Jugador Más Valioso de la competencia. Cuando llegaron a Obras, en 1983, se encontraron al puertorriqueño Flor Meléndez como entrenador. Rápidamente se ganaron la titularidad, Frazer como ala pivot (1.99 mts.) y Butler como centro (2.03 mts.). Meléndez no tardó en descubrir la química que presumían.

Ese año regresó la Copa Intercontinental William Renato Jones al Templo del Rock, donde el Aurinegro había visto frustrados sus sueños en 1976 y 1978. Obras tenía un equipo de primer nivel Mundial, y no tardó en demostrarlo. La primera víctima fue Universidad de Oregon State, liderada por A.C. Green. La futura leyenda de los Lakers tuvo una noche fatídica en Núñez, gracias a que la dupla panameña ocupó bien los espacios en la pintura y le negó sus tiros cercanos al aro. Su química en ataque era excelente, pero en defensa eran implacables. Usualmente, Frazer era quien arriesgaba y salía un poco más afuera, mientras que Butler esperaba por los rebotes, una de sus mayores fortalezas. Luego tuvieron un duro encuentro con Monte Líbano (Brasil). La fortaleza física de los internos centroamericanos fue clave para sumar un nuevo triunfo. Dos victorias claras ante Peñarol (Uruguay) y Simac Milano (Italia) colocaron al Aurinegro a un paso de la consagración.

La estocada final fue contra el poderoso Cantú italiano, con Antonello Riva como figura descollante. Meléndez planteó un sistema defensivo que disminuyó la producción ofensiva rival, y mantuvo a Riva apagado en los momentos importantes. El desempeño de los panameños fue excelente, como el de todo el equipo, que venció al Cantú por 89-76 y escribió una página en la historia del básquet mundial como el primer elenco argentino campeón intercontinental.

Butler se marchó al año siguiente, pero Frazer continuó junto al sueño del bicampeonato. Obras le dio una lección de básquetbol al Barcelona de España e hizo lo propio con el Lexington estadounidense. Sin embargo, perdieron con Banco di Roma y Sirio (Brasil) y llegaron a la última jornada sin chances de repetir el título. El ala pivote de Panamá fue el máximo anotador del torneo, con 113 puntos (28.2 de promedio).Frazer emigró, y puso fin al capítulo de los panameños en Avenida Libertador.

FOTO: MARCELO FIGUERAS.

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