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“Se sintió como un objetivo cumplido”

Bárbara Landro integró los planteles que sembraron los dos grandes logros del básquet femenino de Obras, a partir de su regreso: el ascenso a la Primera División en 2015 y el trofeo levantado el domingo pasado en San Andrés, tras ganar dos de los tres partidos en el cuadrangular final del certamen de la AFMB.

Sus lágrimas de felicidad brotaban en sus ojos durante el momento de la premiación. Y además, exhibía una sonrisa de oreja a oreja, no solo por ser testigo de las últimas consagraciones del club. Sino también por la redención lograda por las rockeras en esta competencia, después de haber estado cerca de ganar el Torneo Apertura de la Liga Femenina 2018.

La pivote de 1m87 habló sobre la posibilidad de haber recorrido el camino de las aurinegras de principio a fin, además de lo que fue el recuperarse de la derrota en el primer partido ante Unión Florida y darle el protagonismo a las jugadoras más jóvenes de la institución.

– ¿Cómo experimentaste el haber sido partícipe de las últimas dos hazañas del equipo femenino de Obras?

– Me llena de emoción el haber vivido esos dos momentos. Hace tres años se armó de nuevo el femenino, y pudimos lograr el ascenso a la máxima categoría, además del campeonato. Y el haber conseguido el torneo metropolitano se sintió como un objetivo cumplido, que se planteó hace cuatro años y ahora se hizo realidad. Hubo muchos cambios, pasaron personas y jugadoras. Pero tuvo su recompensa con este campeonato.

– ¿Con qué te quedás a la hora de elegir algún hecho que te haya marcado en estos años?

– Creo que el básquet es una montaña rusa de emociones. Más que hechos, me quedo con personas maravillosas que me acompañaron en la cancha, así como también desde afuera. Jugar con Julieta Espósito fue una de las mejores cosas que me pasó. También, conocer amistades nuevas que hoy no juegan en el club, como Emilia García León. Con Sofía Aispurúa se generó una linda amistad, aunque éramos muy competitivas entre nosotras en el comienzo, de alguna manera rivales del puesto. Obviamente perdía siempre, pero gané una gran amiga.

Disfruté de la casualidad de jugar de nuevo con Julieta Alé, con quien jugamos en SITAS durante los primeros años. Más allá de los siete años que nos distanciamos, el básquet nos unió hace tres años, en Obras. Creo que lo más importante son las personas con las que compartís esos momentos.

– ¿De qué manera explicarías las últimas dos victorias seguidas en el Final Four, luego de haber perdido el primer partido?

– Esa derrota nos motivó a ser más certeras en lo que restaba del cuadrangular. Ningún rival era fácil, y todo dependía de nosotras. En los últimos dos encuentros logramos jugar muy bien, llegando a esa intensidad que pretendíamos desde un comienzo.

– En el banco hubo muchas jugadoras de Inferiores, que aportaron su esfuerzo cuando les tocó jugar. ¿Les pudiste decir algo durante este fin de semana a las jóvenes del equipo para que tomen como aprendizaje?

– Las de Inferiores fueron igual de importantes que las de Primera. El único consejo, tanto para ellas como para nosotras, era jugar con intensidad, dejando todo y evitando pérdidas. Todo el equipo era fundamental en esta instancia.

FOTOGRAFÍA: FeBAMBA.

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