El escolta rockero Ty Sabin (31) fue uno de los jugadores más destacados luego de 36 jornadas al terminar como el goleador de la Fase Regular con un promedio de 18.5 puntos por partido. También lideró el torneo en triples convertidos (103) con un alto 43% de acierto. Previo a los Playoffs, el máximo anotador de La Liga conversó sobre cómo ha sido su experiencia en Argentina, cómo vive el básquet y los logros que ha conseguido esta temporada.
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-Estuviste varios años en Europa, ¿Qué te motivó a venir a Latinoamérica por primera vez, y cuál ha sido la mayor diferencia?
-Para mí era jugar en un mercado diferente, otra región. Me intrigaba la posibilidad de venir acá. Y me gustaba la situación con los jugadores y los entrenadores. Esas fueron las principales razones. La mayor diferencia tiene que ver con el calendario. En la mayoría jugás una vez por semana, alternás de local y visitante. Aquí podés jugar tres veces fuera de casa en cinco días. A veces un partido por semana o cuatro. Es el mayor ajuste que debés hacer con tu cuerpo. Pero me gusta. Estoy aquí para jugar así que no me quejo si tenemos muchos partidos por jugar.
-Algo que se nota de vos en el día a día es el amor por el básquet, en su forma más pura, ¿De dónde nace ese amor?
-Me parece que es de amar el proceso de ser mejor cada día y amo trabajar en ello. No me gusta mucho descansar. Trato de ver las pequeñas cosas. En mi opinión, tenemos una pelota que es más pesada que el resto y siempre que la veo digo que debemos tirarla. Tomo nota de los pequeños detalles. Me gusta entrenar tanto como jugar.
-¿Cuándo te especializaste como tirador en tu carrera?
-Creo que siempre fui un tirador desde chico. Tengo dos hermanos mayores y siempre intentaba jugar contra ellos, que eran más grandes y mejores que yo en ese momento. A cierta edad empecé a convertirme en un anotador en todos los niveles y trataba de eliminar las debilidades de mi juego. Y a analizar, bueno, si no me dejan hacer esto, haré esto otro. Así me hice más completo.
-En tu época de universidad fuiste a una en la División III de la NCAA, y has hecho una carrera profesional en el deporte. ¿Qué pensás de eso?
-Sí, los chicos cuando van creciendo siempre quieren ir a una División I. No tuve la oportunidad. Pero creo que es una buena lección para los niños de ir a un lugar donde te quieren, eres apreciado y podés desarrollar tu juego. Después pude haberme transferido a una D1 por los números que estaba teniendo, pero me gustaban mis compañeros, la ciudad, todo, y me quedé. Igual me parece que eso ayudó a desarrollarme porque me defendían de la misma manera que me defienden acá, donde me niegan y me atrapan e intentan que no tire. Quizás si me transfería estaría en la esquina tomando cinco tiros por partido sin mejorar mis habilidades.
-Al principio cuando llegás a una nueva liga, quizás no te conocen mucho, pero juego a juego aumenta la presión sobre vos en la defensa rival, ¿Cómo es el proceso de adaptarse a eso?
-Sí, definitivamente pasa. Creo que lo importante es no forzar tiros. Leer el juego. Si estoy preocupado por anotar posiblemente no podré hacerlo. Dejo que el juego fluya y eventualmente se preocuparán por otras situaciones y se abrirán oportunidades. Trato de jugar simple y no de una manera predeterminada. Los puntos vendrán, pero lo más importante es que si están enfocados sobre mí, entonces mis compañeros podrán anotar y podremos ganar ese día.
-En mitad de temporada, consiguieron el título de la Copa Islas Malvinas. El primero del club dentro de la Liga Nacional. ¿Qué representa para vos quedar en la historia del club con este torneo?
-Fue increíble. Para mí también, mi primer título a nivel profesional. Ser parte de ello y haber podido traerla a club fue asombroso. La gente del club estaba muy feliz. Toda la experiencia en general fue genial porque la competencia aquí es tan buena y haber salido campeones juntos fue una gran sensación.
-Y al final de la Fase Regular, el goleador de La Liga. ¿Qué significado le das?
-Tiene que ver con cómo jugamos, cómo movemos la bola y tratamos de anotar de distintas maneras. Lleva mucho trabajo y está bueno poder recibir un reconocimiento así.


